Luego de conversar y comentar sobre el trabajo nos fuimos a
dormir, no resulto difícil quedarme dormida, de hecho dormí al instante en el
que asenté mi cabeza en la almohada.
Me levante perezosamente, hice mi rutina de todos los días, hoy Lu
tenía que irse de viaje y me quedaría sola un par de días, me despedí de ella
deseándole que tenga un buen viaje y que disfrute con su familia. Llegando a la
parada del autobús un hombre me miro fijamente y de forma pervertida, era un
vagabundo. Agradecí que justo en ese momento el bus aparco a recoger pasajeros.
Entre de prisa al hospital, iba retrasada 15 minutos, cogí mi bata y me acerque
a reportarme en la oficina del Dr. Milles.
–Buenas noches, ¿ha ocurrido algún imprevisto? – bufe,
no estaba de humor para sus chistes irónicos– Siento la tardanza, no hay manera
de especificarse con usted me ha indicado que no acepta ningún tipo de excusas
por mas verdaderas que sean– el asintió–
me alegra que lo tenga entendido. Bueno, debido a que es su primer
trabajo se la dejare pasar. Antes de partir con su paciente Dra. Sánchez – tomo
aire antes de hablar– déjeme decirle “técnicas” para poder hacer hablar al
paciente Horan–
– ¿técnicas? – agregue, sinceramente esto no me huele
bien. –
–si, iré al grano, no quiero que desperdiciemos el
tiempo– bien, me preparo sentándome nuevamente, el Dr. Imita mi acción colocando
una posición casual al tomar asiento. – enamóralo. –
* *
* * *
¿Enamorarlo?
Tomando en cuenta que el está aquí por asesinar sin piedad, no creo que este “plan”
funcione. Me dirijo a su habitación, entro y lo veo acostado mirándome directamente,
una mirada penetrante. Que solo él puede tener.
–Buen día Horan – él se levanto de un salto y se sentó
en el filo de la cama. – Hola – respondió con un tono cortante y con la mirada
perdida. – este chico supera los límites de un chico misterioso.

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