Capitulo 3:
Al llegar a casa Lu preparaba la cena, deje mi bolso
en el lugar de siempre. El sofá, soy muy desordenada debo admitir y Lu ha
estado bromeando con irse del apartamento por mi desordenada actitud, no durara
mucho siendo un juego, pues algún día lo dirá enserio. La salude y fui a tomar una relajante ducha, si
así de estresada me encuentro en el primer día de trabajo, no me imagino que será
de los días siguientes. Aunque pensándolo bien creo que es cuestión de acostumbrarse,
si ya me acostumbre a mi irritante optimismo creo que si lo haré. Aunque el tipo
ese “Niall” no contribuya en ello. Baje con la pijama puesta, era diciembre y
pues como el clima lo ameritaba vestí con unos calentadores que sin exagerar parecían
dos colchas gruesas de lanas cosidas entre sí podría jurar que mis piernas eran
unos chori panes (chorizo, salchicha, como le digan es su país, envuelta en
pan) mal envueltos y el sweater que mi abuela me había obsequiado el año pasado,
no contribuía con mi buen aspecto, pero para andar en casa no tenemos que ser
tan detallistas ni formales, supongo.
– ¿Qué tal te fue hoy? – dijo mientras freía no se qué
cosa en el sartén, pero por el olor supuse que eran unas tortillas de harina,
las cuales acompañábamos con una taza de café o té. – pues creo que la frase “bien,
no me quejo” no encajaría aquí– Lu rió por lo bajo– ¿tan mal estuvo? – Bufe
recordando a mi sombrío e irritante paciente– todo iba bien claro está, pero al
momento de conocer a mi paciente no me recibió de una manera “adecuada”, quiero
decir creo que nadie se espera una bienvenida de parte de tu paciente con
globos y pastel – reímos. –pero tampoco me esperaba ser recibida con una navaja
viajando por los aires estrellándose a unos centímetros de tu cara directo a la
pared. – Lu se sorprendió.

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